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"La Guerra del Gas"
Exposición Fotográfica
Discurso de inauguración
Por demás conocido y difundido es aquello de que “una fotografía vale más que mil palabras”. Quiere decir que el testimonio en 52 imágenes que les presentamos 23 fotógrafos en esta exposición, bajo el título de “La Guerra del Gas”, equivalen a más de 50.000 de las millones de palabras que, con seguridad, se han escrito sobre Octubre y Febrero del 2003, dos nuevos y trágicos momentos en la convulsionada historia política de Bolivia.
Millones de palabras seguirán escribiéndose mientras en Bolivia se repita la intolerable realidad de “guerras” en que los más fuertes imponen su ley.
Pero quedará también para siempre frente a esa intermitente ley del más fuerte el registro fotográfico, como inapelable evidencia, la lucha de los más débiles, sus lemas y consignas, sus euforias impetuosas y heroísmos admirables, plasmados en coloridas, vertiginosas, perturbadoras imágenes de rostros quemados, cuerpos mutilados, gritos desesperados y cadáveres cobijados por su propia sangre.
De la guerra se han dado definiciones diversas. Una de las del diccionario académico reza así: “Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación”.
Octubre dejó hace un año a Bolivia en la vorágine de uno de sus más graves y prolongados conflictos sociales, pero también fue marco de uno de los capítulos de mayor valentía popular frente a la arbitrariedad de un régimen que la historia y el máximo tribunal del país –no nosotros—se encargarán de juzgar.
Pero los fotoreporteros de esa “guerra”, los reporteros “gráficos” como inadecuadamente se nos describe, creemos que es momento de una reflexión sobre los riesgos que implica uno de los pilares de la libertad de prensa, como es el llamado “derecho a la información”,
El grito “¡Prensa vendida!” fue una de las letanías más fuertes y reiteradamente repetidas por los manifestantes del año sangriento, al que también pertenece aquel “Febrero Negro”, algunas de cuyas históricas y dramáticas imágenes forman parte de esta exposición.
Muchos de los profesionales que aportaron con sus fotografías para esta muestra enfrentaron –en cumplimiento de su vocación antes que un deber— situaciones muy delicadas, de riesgo para su seguridad personal, y en algún caso el extremo de auténticas amenazas de muerte o linchamiento, a consecuencia de ese sentimiento de descrédito que, lamentablemente, crece entre los bolivianos más excluidos respecto al papel de una prensa imparcial.
Creemos que este asunto habría que plantearlo más allá de los oportunismos políticos y los mercantilismos ondulantes en las empresas mediáticas.
Parece urgente repensar en el tema de la libertad de informar recordando, en primer término, en los excesos en que incurren bajo el abrigo de la libertad de prensa tantos desvergonzados capaces, como está visto y oído, de mentir, difamar, calumniar, santificar a delincuentes, convertir anónimos en noticias e izar rumores en el asta de las certezas.
Los fotoreporteros somos víctimas expuestas de esos vicios, cuyos responsables, normalmente, jamás pisan la calle o atraviesan los bloqueos que se yerguen contra los malos gobiernos.
Los fotógrafos de la prensa nacional e internacional que aportaron con su trabajo a esta exposición creemos –por el bien y futuro de una nueva sociedad que anhelamos para Bolivia— que cada imagen aquí presentada deba reemplazar a más de mil palabras que se refieran a “sangre”, “sangrientos” y sus derivados.
Que los términos “Guerra”, “contienda”, “enfrentamiento” y otros como “metralla” y “represión” no florezcan nunca más entre quienes deben escribir sobre una nueva realidad boliviana, que queremos pacífica pero justa con los más postergados.
Creemos los periodistas que aportamos las imágenes de estos históricos episodios que un nuevo himno para tiempos de paz sea el que se entone en las escuelas y que motive al trabajo, al respeto a la ley, a la generosidad, a la solidaridad, a la construcción de la justicia social, a la libertad y a la democracia.
El futuro de Bolivia debe ser así concebido.
Finalmente queremos agradecer el apoyo decidido de ENTEL, La Asociación de Periodistas de La Paz, La Federación de Trabajadores de la Prensa de La Paz, La Asociación de Corresponsales de prensa Internacional y Producciones CIMA auspiciadores de esta exposición fotográfica. Así también a nuestro consejo editorial
Sandra Boulanger, Vassil Anastasov, Christian Lombardi , José Luis Quintana, Zacarías García y Manuel Robles.
Y muy especialmente a nuestras esposas, hijos, padres, hermanos y amigos, por su preocupación y sus oraciones durante esas difíciles jornadas.
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Diseño y realización web: Zacarías García